Un edificio neogótico se asoma sobre el río con su cúpula y sus torres caladas; al frente, las aguas tranquilas reciben el reflejo de la mañana clara. A la derecha, una columna del torreón desde donde se mira recorta la escena con su piedra trabajada. Al fondo, la ciudad se extiende plana hasta donde la curva del río la pierde.