Entre roca y océano, una hermosa doncella permanece hechizada por el conjuro de un rey moro. Dicen que en la madrugada de San Juan baja del acantilado, vestida de blanco, a bañarse en las aguas mientras desenreda sus cabellos de oro. ¿Cuántos solsticios habrá visto desde su prisión de piedra?<br />

Boca de cueva a contraluz que enmarca el océano: aguas turquesa transparentes, una arista de roca emergiendo, horizonte limpio. La piedra hace de visor, recorta el mundo a la medida del marco. Quien ha vivido bajo techo entiende que la ventana es una forma de dosificar la inmensidad.
Viveiro, Spain · Publicada el · Ver en Pixelfed