Plaza al atardecer dorado: el Carrousel de la Comédie con su tienda de tela rayada, caballitos pintados y bombillas encendidas; detrás, un edificio haussmaniano con cúpula azul oscuro y balcones de hierro. Una paloma sola en mitad del enlosado. Cuando el carrusel cierra, la plaza vuelve a ser piedra y a recordar lo callada que es de costumbre.