Pasarela peatonal en blanco y negro, vista desde dentro: estructura metálica de tirantes triangulares a ambos lados, suelo de hormigón liso, una hilera de luminarias en el techo. Solo el pasamanos blanco se permite curvarse en mitad de tanta geometría. Al fondo, punto de fuga sin destino visible. El umbral más honesto es el que no promete nada al otro lado.