Vista aérea de un palacio coreano: tejados de pagoda en cascada, vigas lacadas en rojo y verde, patios despejados. En el horizonte, un mar de rascacielos pálidos. Entre uno y otro, un autobús turístico estacionado y dos sedanes negros esperando. La dinastía sobrevive como isla rodeada de torres genéricas. Lo que era el centro acabó siendo plaza interior.