Cristal mojado en primer plano: cientos de gotas perfectamente esféricas, cada una funcionando como lente diminuta, distorsionan a su modo el fondo desenfocado. Detrás se adivinan ventanas iluminadas en cálido, un árbol de Navidad pequeño y un rótulo verde. Nada está nítido, nada importa. La frontera del enfoque es también la frontera del recuerdo.