La escultura del beso de la muerte: un esqueleto alado se inclina y besa en la frente al joven semidesnudo, arrodillado, que echa la cabeza atrás como quien recibe un alivio. La mano huesuda ya posa sobre la cadera; la otra ala, abierta, empuja al cielo. Detrás, las celdillas del cementerio repiten la misma gramática: nicho, fecha, nombre. La rendición no es derrota, es sólo cuestión de postura.
Publicada el 13 oct 2025 · Ver en Pixelfed