Una esfera enorme tejida con miles de bombillas blancas y azules, levantada en mitad de una plaza nocturna; el suelo mojado le devuelve un planeta paralelo, alargado en tiras de color. Un edificio elegante a la derecha, farolas en hilera a la izquierda, dos paseantes mínimos detrás. La ciudad montó por unos días un astro provisional y la lluvia se encarga de duplicarlo.