Una calle nocturna teñida de rojo: rótulos de neón anuncian un cabaret y una sex shop sobre fachadas de ladrillo, y un grupo de personas se detiene a mirar las puertas iluminadas. A la derecha, un canal devuelve los reflejos rojos y azules en cintas alargadas. La iluminación es la del distrito que vive del exceso ajeno.