Un gato atigrado y blanco camina por encima de una lechera de zinc pintada con un paisaje rural; al fondo, una tienda con toldo azul y dos pósters con arcoíris en el escaparate. En el banco morado de la entrada, cojines rojos y rosas esperan a alguien. La calle es de ladrillo rojo y la mañana está parada en el equilibrio del gato.