Poste de madera en Lima envuelto en una maraña de cables negros enrollados en espirales que se desbordan unos sobre otros, en blanco y negro, contra un cielo plano. Las copas de los árboles asoman por abajo mientras los hilos salen en todas direcciones hacia fuera del cuadro. Nadie planeó este nudo; se fue encajando solo, capa sobre capa, hasta volverse paisaje.