Dos torres de piedra dorada de la catedral de Segovia asoman entre dos fachadas
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Dos torres de piedra dorada de la catedral de Segovia asoman entre dos fachadas estrechas con balcones de forja, recortadas contra un cielo azul sin una nube. El encaje gótico de la linterna y las agujas se apila sobre los tejados de teja como si la calle no tuviera permiso para verlo entero. La ciudad enmarca su propia altura y se queda con las migas.